viernes, 26 de diciembre de 2008

FELIZ AÑO NUEVO

Termina el año y, pensando en todo lo que sucedió, creo que podemos hacer un balance muy positivo.
Venimos buscando hace ya 2 años sacar adelante esta campaña, con muchas ideas, mucho empuje, muchas ganas. Las cosas no fueron fáciles pero a pesar de los obstáculos Vane logró filmar en Perú su cortometraje "Margarita" (la historia de una adolescente con bulimia) con un nivel profesional altísimo, el cual ya está editado y quedó muy bueno, y pudimos finalmente sacar a la luz nuestro granito de arena, desde el blog, publicando notas de opinión e información sobre estas enfermedades. También nos presentamos al concurso de Google 10al100, que sabremos en enero si nos apoyarán económicamente para llevarlo adelante.
Y sobre todas las cosas, conocimos en el camino mucha gente muy valiosa que nos dio su aporte humano y profesional desde distintas áreas, para alentarnos a seguir con el blog, escuchando nuestras ideas y sueños, dándonos ánimo y consejos para todo lo que hace falta todavía.
Que las y los lectores/as de nuestro blog opinen sobre las publicaciones nos hace muy bien, nos hace confirmar cada día más de la situación grave, nos abre puertas a otros mundos y sobre todo el saber que de alguna manera pudimos aportar algo para ayudar a combatir la bulimia y anorexia.

¡A todos ustedes muchas gracias!! Y les pedimos que sigan difundiendo nuestro blog, que lo abran a todos sus conocidos, nunca se sabe quién puede estar padeciéndolo en silencio, y no encuentra un espacio donde desahogarse o buscar ayuda.

¡Les deseamos un feliz año nuevo, lleno de amor, paz, salud, proyectos, alegría y felicidad!

Pía, Vero y Vane

sábado, 20 de diciembre de 2008

RISAS QUE CURAN


El domingo pasado estuvimos en el jardín de mis suegros tirados sobre una manta, nos pusimos debajo de un árbol y como la casa está cerca del río, llegaba a nosotros un viento refrescante que hacía más soportable el calor.
Estuvimos con mi esposo y mi hijo casi toda la tarde jugando a las cosquillas, bebis nos contagiaba su risa y terminamos todos a las carcajadas, incluida mi suegra que salió a acompañarnos al vernos tan divertidos.
Cansados de tanto reír, con el corazón satisfecho y el estómago adolorido, nos quedamos en silencio mirando las hojas de los árboles, escuchando como chocan entre ellas cuando el viento las mueve, estuvimos así un largo rato, siendo cómplices de esa tarde maravillosa.

Hoy todavía me siento relajada después de tanta risa, fue como una sesión de masajes en el cuerpo y en el alma, la risa hizo que se me aflojaran los músculos y algunas angustias que tenía atascadas en el pecho, también se me alegraron los pensamientos. Lo más bonito de todo fue el encuentro con mi familia, estábamos conectados.

Quiero reírme más, la risa me levantó el ánimo. ¿Estoy loca o reírse realmente tiene ese poder?

Averiguando descubrí que con cada risa se activan más de 400 músculos, se aumenta la capacidad pulmonar, se oxigenan los tejidos, baja la presión sanguínea, se alivia el estreñimiento, se libera adrenalina, se levanta la autoestima, se reducen el estrés y el miedo y genera un efecto calmante de la ansiedad debido a la estimulación de la serotonina. Científicamente se ha comprobado que la risa produce endorfinas, el analgésico natural del cuerpo, y aumenta los niveles de células T, las cuales defienden al organismo del desarrollo de tumores y de infecciones virales. Las endorfinas también se encargan del equilibrio entre el tono vital y la depresión. De ellas depende algo tan sencillo como estar bien o estar mal. A demás la risa es algo que siempre quieres compartir.

Los adultos tenemos menos oportunidades de reírnos que los niños porque estamos a diario cargados de problemas de trabajo, dinero, pareja, etc pero hay que buscar el espacio para reírnos, por ejemplo yo estoy viendo todos los días el chavo del ocho, y no paro de reír.

La risa franca y espontánea es curativa y todos tenemos esa medicina dentro nuestro, todos tenemos la capacidad de reír, permitámonos estar abiertos a ella, rodeémonos de gente alegre, de niños, de cosas que nos hagan felices.

“La vida es demasiado importante para tomarla en serio” Oscar Wilde
Vane.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Esperar a vivir


Un día una dieta, y después otro una balanza, y otro un espejo al que se lo visita con insistencia, y después espejos por todas partes, y metros, y números, y pesos y calorías como en una gran pesadilla que comienza a invadir cada uno de los rincones para dejar relegado el instante. Dónde se escondió la vida? 

Se late despacio, todo comienza a ser más gris, y poco a poco la soledad, la angustia tan honda, lo comienza a abarcar todo. La mirada vuelve al espejo una y otra vez, buscando que nos de su aprobación, pero la aprobación no está en el espejo esta en nosotros, y por alguna razón no estamos dispuestos a dárnosla. Entonces agarramos a ese cuerpito y lo lastimamos con dietas, lo privamos de alimento, hasta lo hacemos sangrar… somos nuestros peores verdugos. 
El deterioro y la debilidad emocional y física van haciendo que uno termine por perde
rse ahí adentro, en esa superficie chata que roba almas (quien se ríe?) creyendo que la verdad reside en la imagen. Qué se proyecta en el espejo? Qué pasa adentro y por qué se elige quererse tan poco?. 

Me pregunto qué le diríamos a un amigo que nos dijese una y otra vez que somos feos, gordos, deformes, que nadie nos quiere y todas esas palabras que uno mecánicamente se repite cuando se enfrenta al espejo. Cuántos de nosotros nos dedicamos diariamente palabras destructivas que nos impiden salir a la vida con energía y felicidad? Y si hiciéramos lo contrario? Y si eligiéramos querernos? Decirnos cosas lindas? Reconciliarnos con nosotros mismos?

A veces se hace difícil hablar, uno se queda impotente pensando qué decir, desde dónde hacer entender la gravedad de lo que enferma. Desde dónde quebrar esa coraza que impide asumir la enfermedad y cómo hacer para transmitir que se puede sanar, que se puede revertir toda esa energía que se pone en autodestruirse en curarse. 

La vida pasa, y hay que ver qué queremos hacer con ella y por qué elegimos quedar encadenados, de dónde viene la creencia que atados a nuestro cuerpo, atados a lo que sea, vamos a ser más felices… qué esclavo es feliz? Cómo hacer para transmitir las ganas de
 vivir cuando hay tanto dolor y soledad, cómo hacer para devolver luz y hacer sentir que detrás de la enfermedad hay una vida hermosa que merece ser vivida? Cómo concienciar que uno se va privando de vida, que se va encerrando, que con la enfermedad la vida termina siendo eso que pasa ahí afuera. 

De cuánto está privando la enfermedad? Cuánto tiempo se pierde diariamente atrapado, midiendo pesando o pensando? Cuán presente se está en el
 día a día? Cuán consciente se es de la esclavitud? Cuánto se está dejando de hacer porque uno no se siente bien consigo mismo? Cuantas cosas que gustan, cuántos momentos de compartir se relegan por la adicción? Por qué da miedo enfrentarse al mundo? Cuán larga es la lista? 
Cuánto más vas a esperar para vivir? 

verónica

lunes, 1 de diciembre de 2008

La dieta de Ana y Mia


A Cami.


En Internet hay cientos de páginas de chicas adolescentes que proclaman que para ser felices hay que estar flacas, su discurso es que la anorexia y bulimia son formas de vida y no una enfermedad, estas chicas te alientan a que entres en el mismo camino; Comparten dietas que son dañinas para el organismo y hacen competencias terribles como quién baja más kilos en una semana.
Pero ellas mismas también escriben que no pueden más del dolor, que sus vidas están vacías, que no tienen buenas relaciones con su familia, que están desesperadas porque son feas, porque se odian, porque nadie va a fijarse en ellas, porque no son capaces de hacer nada bien. Ya no quieren salir y su único objetivo es adelgazar.

Camila tiene 15 años, todos los días busca en Internet alguna receta para bajar de peso, me cuenta que ya bajó 6 kilos y desde que está más flaca los chicos en el colegio la miran y dos la invitaron a salir, está feliz porque se siente deseada y está feliz porque encuentra en éstos blogs de chicas con Anorexia y bulimia, amigas que la entienden, que no la juzgan y sobretodo que le dan consejos para seguir adelgazando. Son sus aliadas.
Ayer me escribió desesperada, dice que se siente cansada, que nadie la ama, que se quiere morir ¿cómo puede estar tan feliz un día y sentirse tan desdichada al otro día?
Es que Camila está enferma, porque Ana y Mia no son amigas, ni dietas para bajar de peso, son enfermedades
Pero Cami no lo quiere aceptar.

Ana (anorexia) te propone comer cada vez menos alimentos hasta lograr no comer nada, yo le digo LA CANIBAL, porque el organismo no encuentra de donde nutrirse y se alimenta de su propia carne. Te comes a tí misma.

Mia (bulimia) te induce a practicar infinidad de trucos para adelgazar y para sacarte del cuerpo lo que comiste si es que no pudiste evitar el atracón. Yo la llamo
La GUSANITA, porque se te mete dentro del cuerpo y no te deja paz, te la pasas mintiendo, escondiéndote, controlando todo, es un círculo vicioso de euforia y depresión que te hace sentir en el infierno.

Así que si quieres estar esbelta este verano y crees que haciendo la dieta de Ana y Mia vas a verte mejor, por experiencia propia, te digo que NO será así. Tal vez al principio pierdas peso pero lo único que lograrás TARDE O TEMPRANO, es que se te caiga el pelo y se te quiebren las uñas, que tu piel se ponga amarillento/verdosa, que tu estómago se llene de gases y se hinche porque no puede digerir bien, que tus huesos pierdan calcio, que tu menstruación desaparezca, que tus dedos se queden duros por la falta de potasio, que te internen por deshidratación, infecciones varias, depresión o ataque al corazón, No es asustar es la realidad.

Ana y Mia no son amigas de nadie. Te invito a que leas una página de Internet donde científicamente comprueban que muchos de los consejos para adelgazar que encuentras en esas páginas son puro mito y otros extremadamente dañinos para salud, inclusive mortales. http://www.anaymia.com/

Vane

lunes, 17 de noviembre de 2008

CADA DÍA ME SIENTO MÁS GORDA

Todos los días y varias veces al día me pesaba y revisaba cada parte del cuerpo con sumo cuidado, medía el ancho de mi cintura, mi tórax, mis caderas, mis piernas, tobillos, brazos, dedos, cuello, pómulos… y cuando asomaba algún huesito que antes no se notaba, estallaba en felicidad, significaba que era más bella que antes, más importante.
Que mis huesos sobresalieran ante mi vista y la de los demás era el éxtasis. Que el número de la balanza disminuya gramo a gramo era la misión cumplida.

El siguiente objetivo consistía en mantener ese huesito a la vista, había costado tanto tenerlo que no me podía permitir volver atrás. Me tocaba varias veces para cerciorarme de que seguía allí.
Había días en que todo estaba bien, los huesos se meneaban con orgullo y yo comía lo que me había propuesto, incluso semanas enteras podía pasarla contenta conmigo misma, productiva, CONTROLADA, sentía que los hombres me miraban con deseo, que las mujeres me miraban con envidia. PERO inevitablemente el hueso volvía a esconderse o lo que era peor, me había aburrido de él y necesitaba ver más huesos. Si no los veía, me sentía gorda otra vez.

Había fechas “terribles”, como los cumpleaños, días de la madre, del padre, casamientos, navidad, año nuevo, invitaciones a comer, la canchita del cine, cualquier evento donde hubiera comida. Me las ingeniaba para no comer, si era carne me disculpaba diciendo que era vegetariana, si era algo que según yo engordaba, decía que ya había comido o que estaba mal del estómago o cualquier cosa que me zafara del problema y si en cambio, lo que me ofrecían me gustaba mucho y no podía negarme, comía hasta reventar porque sabía que terminaría en el baño.

Muchas chicas me decían: “tu eres flaca, yo en cambio soy gorda, yo sí necesito hacer dieta”
El tema no pasa por si eres flaca o gorda, ni ser flaca es salud, ni ser gorda es enfermedad, la cuestión es si eres sana o enferma.

Si eres sana, te amas, un número en la balanza no impide que la pases bien, que disfrutes, que te conectes con los demás, persigues tus objetivos con disciplina y sobretodo con responsabilidad y plena conciencia de tus actos. Te preocupa más quien eres que cómo se te ve. Y ten por seguro que si estás bien, se te ve bien, porque cuidas tu cuerpo con amor.
Si eres enferma te odias, tus días son una montaña rusa que te llevan para arriba y para abajo sin que tengas control de tus emociones ni acciones, NO LO PUEDES EVITAR, es más fuerte que tú. Te hablan pero no escuchas porque estás pensando en lo infeliz que eres, en lo gorda que se te ve y en que seguro la otra persona lo nota.

Yo sentía que cada cosa que comía me engordaba Eso era totalmente irracional, uno no engorda cada vez que come, la comida te alimenta, no te engorda, no es algo que se acumula en nuestro cuerpo y nos ensancha como globos hasta explotar. La comida se transforma dentro de nosotros, es combustible, es regeneradora de células, de tejidos, generadora de defensas, mantiene a los órganos funcionando, su función es que el organismo viva. Necesitamos comer todos los días. Necesitamos nutrirnos.

Si cada día te sientes más gorda, como yo me sentía, si adelgazar se convirtió en tu obsesión, y es el pensamiento que te acompaña la mayor parte del tiempo, entonces habla con un médico o psicólogo.
Es peligroso hacer dietas sin asesoramiento porque cada cuerpo tiene necesidades particulares. En realidad las personas con anorexia y bulimia no queremos estar flacas, queremos llamar la atención, queremos amor y protección.

vanessa

martes, 11 de noviembre de 2008


¿Quien va a cuidar a los gatos? Testimonio de Flor sobre su anorexia

Hace un par de semanas me enteré que tengo que dejar mi dpto. Esta será mi mudanza nro 17. Tengo 26 años y no tengo garantía de propiedad ni ahorro alguno. En Diciembre del año pasado me recibí de Licenciada en Administración, trabajo en Buenos Aires como secretaria y hace 8 años que me mudé desde la Patagonia para realizar mis sueños. No es la primera vez que no tengo ayuda de nadie pero espero que si sea la última. Mi familia no tiene casa propia y sus ingresos son inferiores a los míos. Tuve una infancia feliz hasta los 8 años que mi papá decidió abandonarnos. Desde ese momento mi vida fue un sufrimiento casi constante colmado de gritos de mi madre, abandonos de mi padre y con un padrastro violento que siempre nos recordó todo lo que nos daba y que la casa en la que viviamos no era nuestra sino de él. Toda mi adolescencia quise morirme, no entendía como la vida podía ponerme en una realidad de tanto desamor. En lo unico que me sentía valorada era en la escuela y me esforzaba horrores por ser la mejor alumna. En mi casa ni siquiera valoraban eso porque ya se habian acostumbrado. A los 12 años comenzaron mis problemas con la alimentación. Sinceramente no tenía ganas de vivir…mucho menos de comer. Literalmente quería desaparecer y casi casi lo logro. Tuve momentos en que mejoraba y momentos en los que llegaba a desmayarme 5 veces en un día. En los estudios médicos de rutina nunca me encontraban nada fuera de lo normal. No tenía anemia, menstruaba y no tenía indicios de ningun tipo de enfermedad conocida. A los 18 años me vine a vivir a Buenos Aires y soñé que terminaría la pesadilla de mi vida cotidiana. A los 19 falleció mi mejor amiga y mi mundo se derrumbó nuevamente pero a la vez tomé conciencia de lo que era la muerte. Cuando uno es adolescente no tiene ni la mas minima percepción de lo que es porque simplemente la ve muy lejana. Cuando muere alguien que realmente amas entendes el verdadero significado de un "nunca más". Me maldecí por haber querido morir tantas veces y juré nunca más desearlo. No lo logré.
Mi padrastro me echó de mi casa a los 20 años y viví un tiempo con unos tíos abuelos. A los 21 años me dijeron que ya era mayor y que debía vivir sola. Conseguí un trabajo y un dpto por un novio que apenas conocía. Al poco tiempo cambié de trabajo porque me pagaban poco y me trataban mal. El nuevo trabajo es el que hoy tengo y también lo conseguí a través de ese novio. La familia de mi ahora ex novio no me quiso por no ser de una familia tipicamente constituida, por no ser judía y por no tener dinero. Cuando mi novio decidió mudarse conmigo lo despidieron de la fábrica del padre. La presión que sentimos nos llevó a distanciarnos por un tiempo. Conseguí otro dpto por unos amigos y creí que las cosas iban a mejorar. Cada día estaba mas flaca y los fines de semana eran una tortura. Me agarraban imparables depresiones, me sentía muy sola, como siempre. El marido de una amiga me solicito que consultara con una psiquiatra amiga de él. Me diagnosticaron Anorexia Nerviosa y Depresión Ansiosa. Grado grave de desnutrición (llegué a pesar 38 kilos y mido 1.57 mts)y potencialidad de ser paciente de diálisis. Lo que más me movilizó fue la posibilidad de que no pudiera tener hijos nunca si no me curaba a tiempo. Lo peligroso fue que nunca tuve sintomas ni se podía descubrir en los análisis rutinarios. Podría haber muerto pero luche por vivir. Paradójico no?
Me solicitaron tomarme 3 meses de licencia médica e incluso internarme. No tenía esa posibilidad. Todo lo que tenía dependía de mi trabajo y no podía darme el lujo de perderlo. Junté fuerzas y seguí con mi trabajo y mi carrera. Por un tiempo volví con mi ex novio a quien le debo la vida. Me recuperé bastante. El tratamiento es largo (y muy caro) y al principio es muy duro.Vivía con sueño por los antidepresivos, no tenía coordinación en la motricidad fina y no podía concentrarme demasiado. Hoy dos años después sigo con análisis y mucha medicación. La anorexia está bastante controlada a pesar de que debo admitir que cuando estoy mal lo primero que me pasa es no querer comer, con la diferencia que hoy me obligo a hacerlo porque quiero vivir. Mi cuerpo no está produciendo Serotonina que es la hormona que regula los actos impulsivos y la capacidad de disfrutar de la vida, el humor, entre otras cosas. Hace dos semanas me enteré que tengo que desarmar la primer casa a la que me hizo feliz volver. Tengo muchas cosas que compré con mis aguinaldos y mucho esfuerzo pero lo más importante es que tengo 3 gatos a quienes también y, hoy más que nunca, les debo la vida. Frida, Uma y Freud. Cuando ya no me quedan fuerzas para seguir los miro y pienso que tengo que seguir por ellos, por mis hermanos y por mi amiga que no tuvo la posibilidad de elegir no estar y amaba vivir. Mis gatos me dieron el amor que mi familia no pudo. Me esperan cuando llego, me hacen sentir importante, dependen de mi, me necesitan y me miman como ningun otro ser. Muchos podrán pensar que estoy loca…puede ser pero encontré una razón para seguir peleandola cada vez que la vida me pone estas pruebas. La anorexia no es una enfermedad superficial. No es una moda y mucho menos se trata únicamente de tener ganas de ser flaca. La anorexia es un suicidio lento (ganas de morir) que puede tener muchos origenes. La vida es HERMOSA.Valorala, no todos pueden elegir vivir. Buscá motivos para seguir peleandola y yo te prometo que va a valer la pena. Aunque estes sola como yo con eso basta para que sigas viva porque no hay ni habrá otro ser como vos jamás. Que la anorexia no sea una moda, elegí vivir.

Flor.