miércoles, 17 de septiembre de 2008

Espejito, espejito...

Una de las primeras cosas que me llamó la atención al volver, era que después de años de no ver a mis amigas y familia casi instantáneamente después del hola, era.. “¿estás más flaca?”. Me sentía desorientada. ¿Era una manera de saludarse?. Nunca sabía muy bien qué contestar, si sonreir o dar explicaciones… ¿era bueno estar más flaca? ¿era importante?. Me sentía incómoda. Después poco a poco, aunque nunca me terminé de sentir a gusto fui aceptando como normal ser “chequeada” cada vez que me encontraba con alguien. Y empecé a asumir que definitivamente cuando alguien te decía que estabas más flaca era casi sinónimo de que estabas mejor, “mas linda”, algo así como un piropo encubierto. Asique ya sabía que si me lo decían automáticamente tenía que sonreir.
Empecé a tomar como normal también, escuchar hablar a mujeres grandes, a adolescentes de dietas, de “esos kilitos de más”, de liposucciones, de cirugías estéticas e implantes. Pero ¿era eso normal? O mejor… ¿era sano?. ¿No forma parte de un desorden? ¿Cuál es límite entre querer cuidarse, como decimos todas, o estar obsesionadas, por lo que comemos?. No se vomita, no se deja de comer, pero se vive haciendo extraños equilibrios entre lo que ingerimos hoy y lo que ingeriremos mañana… para compensar, claro tooodo lo que comimos hoy. Se vive en un constante subibajas de culpas, en una constante insatisfacción porque siempre hay algo “que está de más” una arruga, un rollito... y la lista es infinita así como mujeres.
¿Es normal que tengamos que matarnos de hambre o someternos a una operación para sentirnos mejor con nosotras mismas? ¿Qué está pasando que para sentirnos bien necesitamos una y otra vez reafirmarnos delante del espejo?. ¿No será hora de analizar qué estamos proyectando en esa superficie? ¿Qué miedos? ¿Qué angustias? ¿Qué inseguridades? ¿No será hora de hacerles frente? ¿No será hora de relegar los espejos para empezar a buscarnos aca adentro? ¿No será verdad que los espejos nos están robando el alma?
Verónica

1 comentario:

Miryam dijo...

Querida Vero
en uno de mis viajes a BSAS para estar con vane en su rehabilitaciòn, salí a comprarme un jean por la av. santa fé, recuerdo que recorrí muchas tiendas.
uso una talla normal (32), si fueron 10 tiendas donde entré y salí desconsolada, es poco, las tallas equivalentes al 32 - 34 y 36 en mi pais, no me quedaban, solo recuerdo que en la ùltima tienda, ya no era desconsuelo lo que sentía, era impotencia y mucha tristeza,porque somos nosotros de una manera u otra quienes, promueben la enfermedad, con las ventas de tallas anormales, con comentarios de los amigos,todo pasa por la figura, y de una manera inconciente vamos entrando en el juego del espejito, porque aùn sin querer terminamos repitiendo este mismo "saludo".
es muy importante lo que has compartido,estos detalles que pasan desapercibidos, porque los vemos "normal" es que empezamos a tener conciencia de nuestras actitudes y hábitos de cada día

Gracias VERO.

MI