miércoles, 24 de septiembre de 2008

Perpectiva antropológica de la enfermedad

Por: Andrea Naranjo – antropóloga

Como dije anteriormente creo que
“La Anorexia y bulimia unos feos, frígidos, amargados asexuales inventos, digeridos y expulsados por el sistema económico social de apariencias espectaculares y "aceptaciones" etnoconsumistas, donde la imagen es todo.”

Según los estudios la anorexia y bulimia estos Transtornos de Conducta Alimentaria se dan en las sociedades del primer mundo y dentro de éste en la clase alta, como apunta la socióloga española Pilar Cisneros Britto[1]:
“El modelo de mujer delgada se desplaza en el tiempo y en el espacio siguiendo el ritmo del desarrollo económico. Va de los países más desarrollados a los menos desarrollados. Aparece primero en las jóvenes de clase alta, para pasar posteriormente al gran público, probablemente de la mano de los modelos de estas clases, difundidos por los mass-media (…)En las épocas históricas donde la obtención de alimentos era privilegio de las clases dominantes, la ostentación de peso, de gordura era un símbolo de status, de condición social privilegiada. Cuando el consumo de alimentos se hace accesible al gran público, un nuevo elemento de distinción y de status viene a sustituirle.”
Pero en un mundo globalizado como el de hoy, en un continente como el nuestro, la publicidad y los mass media juegan un papel importante en estos Trastornos Alimenticios pues “venden un estilo de vida “feliz”, un discurso efímero y volátil de los objetos con fines mercantiles, colocándose en el umbral de las apariencias y de las máscaras sociales[2] que moldean nuestras mentes, cuerpos, deseos, sentimientos y aspiraciones según las necesidades espectaculares del Mercado, convirtiendo a los sujetos en publicidades ambulantes, en reproducciones de reproducciones de lo que deberíamos ser. El sistema económico contemporáneo es homogeneizante y consumista por lo que nos convierte en compradores de posturas, identidades y tecnología funcional.[3] La publicidad da un espectáculo efímero y en eterna reproducción que mediatiza las relaciones sociales, siendo todo lo vivido directamente apartado en una representación, en una relación social entre personas mediatizada por imágenes[4] que utilizan prototipos sociales étnicos, culturales y de género que dentro de nuestro contexto social, el peruano/latinoamericano, se torna en el modelo presente de la vida económica socialmente dominante, así como la afirmación de una elección ya hecha en la producción de los objetos a consumir[5], no importando si económica o étnicamente, dichos objetos son opuestos a nuestras identidades reales.
Los consumidores no se reconocen incluidos dentro del modelo que se ofrece en el mercado y que construyen sus identidades a partir de estos estereotipos; no solo en cuestión de lo que debería ser lo masculino y lo femenino, sino a qué apariencia étnica y a qué estrato social debería acercarse su identidad, es ahí que la anorexia y la bulimia se convierten en “posibilidades” de concretar el sueño de poder verse reflejados en las imágenes publicitarias, lo que además cabe resaltar no es un hecho consciente.
Asimismo frente a un mundo completamente mediatizado, surge una gran insatisfacción frente a no poder plasmar en nuestros cuerpos y vidas los estereotipos de perfección que señalamos más arriba lo cual se ahonda en la crisis adolescencia para luego volverse permanente. Hay una obsesión por la perfección, por ser el mejor, el más diferente y el más bello, según ciertos cánones de belleza que no precisamente compartidos por todas las culturas, pero que se supone “son los correctos”.
Cuando no se encaja físicamente en los estereotipos de belleza, entonces se pasa a la lógica del consumo, de conseguir artificialmente lo que no se tiene “naturalmente”( y esto va entrecomillado pues siempre hay que tener en cuenta que nos dan un concepto de belleza completamente pre fabricado.
Otros factores influyen en cada persona: las personas que han sufrido abusos sexuales infantiles, o maltratos físicos, las personas tímidas y sensibles que tiene una inteligencia muy desarrollada y tienden al perfeccionismo inculcado por el mundo de hoy, pueden ser presa de la anorexia y bulimia pues al no concretar sus metas se siente feas, no aceptadas, un fracaso.
Con esto no estoy tratando de tener un discurso antisistema ni alternativo respecto a estos Trastornos alimenticios ni mucho menos, es una realidad en la que desgraciadamente hay que vivir. La vida es mucho más que una imagen que encubra lo que no nos hace feliz.

[1] Una perspectiva sociológica de la anorexia y la bulimia
[2] Colón Zayas , Eliseo Publicidad, modernidad y hegemonía Universidad de Puerto Rico 1996
[3] Naranjo Andrea, 2006 Construcción de identidades de género a través de la publicidad: El caso de Saga Falabella y Ripley http://www.sindominio.net/~luna_antagonica/
[4] Debord Guy La sociedad del espectáculo Pre-textos Valencia, 1999
[5] Ibíd.



Andrea Naranjo

Blog Luna antagónica http://andreanaranjo.wordpress.com/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Mucha gente se olvida -y no es cliché- que un cuerpo bello sin una mente igual no va.

Anónimo dijo...

Gracias, uno cree tener clara las razones y los por qués,pero el asunto es tener el coraje de pedir ayuda para enfrentar la verdad y curarse.